¿Qué te detiene para empezar la terapia? Resistencias, las 3 barreras habituales frente a la terapia

¿Te has planteado ir al psicólogo pero no terminas de dar el paso? ¿Sientes que necesitas buscar ayuda psicológica pero te da tanto miedo que rechazas la idea una y otra vez? ¿Se te vienen a la cabeza «excusas» o motivos para aplazarlo continuamente en el tiempo? Para que no te sientas sol@ te diré que fenómeno es muy habitual, tanto que en Psicología tiene hasta un nombre: Las Resistencias.

¿Qué significa «resistencia»?

En psicoterapia, se refiere al «rechazo a recibir ayuda psicológica que puede aparecer como pensamientos, emociones o comportamientos que nos llevan a evitar, posponer o rechazar la idea de acudir a terapia, incluso cuando se confía en que puede ser beneficiosa«.

¿Qué función cumplen las resistencias?

Las resistencias sólo son mecanismos de defensa frente a la amenaza de enfrentarse a temas o problemas que nos hacen sentir vulnerables e inseguros o que nos provocan cualquier tipo de malestar emocional. Es una barrera que pone nuestra mente, como una señal de precaución cuando entramos en terreno desconocido o de riesgo. Con ellas tratamos de protegernos de exponer asuntos dolorosos o incómodos, de mostrarnos débiles y reconocer nuestros miedos o de hablar sobre asuntos complicados que hemos tratado de olvidar, de obviar o de esconder de cualquier forma.

3 tipos de resistencia, ¿Cómo superarlas?

  1. «Puedo yo solo/a»

Desde muy pequeños se nos traslada la idea de que tenemos que poder con todo. Esta exigencia social que tanto dolor nos provoca, nos aísla del entorno y nos cierra a todas las oportunidades y aprendizajes que pueden aportarnos los demás. Como resistencia, puede ir acompañado de la creencia de que no soy válido o suficiente si tengo que pedir ayuda externa.

¿Cómo puedo combatir esta resistencia? La terapia te ayuda a descubrir y utilizar tus recursos y fortalezas, a tomar una actitud o pensamiento alternativo frente a tu situación y a permitir que otros te ayuden y te apoyen. Por lo tanto, el valor del proceso y del resultado siempre será tuyo, el terapeuta será un guía y los demás acompañantes. Y sí, pedir y aceptar la ayuda en cualquier forma, es un gesto valiente que nos permite aprender y avanzar.

  1. «No es para tanto»

Minimizar nuestros problemas es un recurso mental habitual. Quizás te compares con personas en peores situaciones o realmente consideres que no tiene sentido pedir ayuda por «cosas normales, poco importantes o que nos pasan a todos«.

¿Cómo puedo combatir esta resistencia? Si estos pensamientos te suenan, recuérdate que la gravedad y la importancia de lo que te ocurra depende de cómo lo sea para ti en este momento. En el caso de que, efectivamente, se trate de una situación fácil de resolver, acudir a terapia te permitirá hacerlo y te hará sentir y estar mejor.

  1. «No tengo tiempo para ir a terapia»

Este argumento puede ser totalmente razonable, el trabajo, la gestión del hogar, la familia, las responsabilidades… Cuesta encontrar momento para todo. Además puede ir acompañado de argumentos sobre qué tiempo merecemos dedicarnos y cómo hacerlo: yo ya quedo con amigos, el deporte es mi terapia, cuando tenga tiempo iré…

¿Cómo puedo combatir esta resistencia? Traslademos este mismo argumento de falta de tiempo a una cita médica, a una intervención quirúrgica o a acudir a urgencias, es probable que te suene diferente, pero la salud mental también es salud. Párate unos minutos a repasar tu horario y calendario, quizás descubras que algunas de las actividades o tareas podrían ajustarse o cambiar en algo para disponer de un espacio semanal o quincenal de terapia (reduce el tiempo valorando la posibilidad de recibir terapia online). Por otro lado, si te encuentras en un momento de gran malestar, estrés o ansiedad es probable que tu ritmo y tu rendimiento a todos los niveles sea mucho menor y que llegue un momento en el que esto te frene y te obligue a parar por completo (no tienes por qué llegar a ese límite).

Si sientes que ha llegado el momento de dar el paso, puedes agendar tu primera sesión con nosotros y acabar con tus resistencias. Mientras tanto, te animamos a identificarlas y dar espacio en tu mente a pensamientos alternativos que te fortalezcan y te ayuden a tomar la mejor decisión, que será solamente tuya.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *